Mamá, quiero ser músico
Llega un día y va y nuestro hijo y nos dice aquello de “Mamá, quiero ser músico”. Y tenemos dos opciones; aceptarlo y apoyarle, o echarnos a temblar. La opción de echarnos a temblar sería, digamos, como dar un rodeo largo y con cuestas y muchas piedras para acabar llegando al mismo sitio que con…


