A menudo me hacéis esta pregunta. Muchas madres y padres se preguntan cuándo es el momento ideal para que sus hijxs comiencen en esto de la música. Lógicamente quieren favorecer su desarrollo y no equivocarse con el momento, así que allá va mi respuesta, que quizás no es la que esperáis, pero que es en la que creo de corazón, después de muchos años trabajando en el mundo de la música con personas de todas las edades:
NO HAY EDAD. Hala, ya está, ya lo he dicho.
Sé que la incertidumbre de ver cuándo apuntar al niñx a música parte de una preocupación, del interés por hacerlo bien. Pero tranquilos, porque lo haréis bien si cumplís el siguiente requisito: la edad para comenzar en la música es la edad en la que la niña o el niño comience a mostrar un interés manifiesto (puede ser verbal o no verbal) por ella.
¿Y si mi hijo no lo hace? No te preocupes, porque seguro que su interés está en otra disciplina igualmente interesante. No debemos olvidar que la motivación y el verdadero aprendizaje de las cosas, nace del propio interés. Como ya os he contado muchísimas veces, he visto infinidad de casos en los que los niños han empezado a estudiar música sin haberlo ni siquiera deseado lo más mínimo. En la inmensa mayoría de estos casos, el aprendizaje no es feliz, ni llega a buen puerto.
Algunas escuelas o corrientes determinan una edad standard para que las criaturas comiencen su andadura musical estructurada. A veces se basan en su estructura corporal, tienen cuerpos “blanditos” y amoldables para comenzar con una técnica corporal concreta. Otras veces se basan en su edad como un cálculo matemático, calculando los años de conservatorio y haciéndolos coincidir con el colegio, para al acabar, tener la misma edad los que acceden a estudios superiores musicales que los que van a la universidad.
Sin embargo, muchas veces estos cálculos para nada tienen en cuenta el desarrollo cognitivo de las niñas y niños, su desarrollo psicomotor, y mucho menos su acercamiento previo a la música.
Evidentemente la música es muy beneficiosa para el desarrollo de las personas, pero esto no significa que para disfrutar de este beneficio, el acercamiento a ella deba ser formal, asistiendo a clases dentro de un determinado sistema.
Si a ti, como madre o padre te encanta la música y compartirla con tu hija o hijo, es una idea genial ofrecérsela, primeramente en casa, en vuestro día a día, cantando, escuchando diferentes estilos, yendo a conciertos, actividades musicales, talleres para bebés y/o niños… Todas estas actividades se basan en disfrutar, que debe ser la clave cuando los niños no se pronuncian, ni aún han pensado si algún día querrán estudiar música o no.
Es muy importante que no haya una desconexión entre la música y la persona, hasta que de repente haya una relación formal. Ahí es donde hay un gran escalón (y donde está el fallo en la mayoría de los casos de fracaso en estudios musicales tempranos). Sin disfrutarla, sin vivirla, no se puede llegar a entender para qué queremos aprenderla en su disciplina.
¿Y si mi hijo comienza a tener interés con 12 años? ¿Y si no lo tiene hasta la edad adulta?
Desde mi punto de vista, perfecto. No veo ningún problema en que una persona decida en uno u otro momento aprender música. Creo sinceramente en el acercamiento a ella desde la perspectiva del goce, del disfrute, de la liberación.
Y no, no entiendo las prisas, hay que pensar en el objetivo. ¿Por qué tiene que empezar con 7 años? ¿Por si más tarde quiere ir al conservatorio? ¿Por si decide dedicarse profesionalmente a ello? Entonces por la misma regla de tres, también a esa edad habrá que apuntarle a clases de natación sincronizada por si quiere ser un futuro medallista olímpico de esa categoría, o a clases de anatomía humana no vaya a ser que quiera ser doctora, o a clases de chino, italiano y alemán por si decide ser intérprete.
Si alguien desea dedicarse profesionalmente a la música en el transcurso de su vida, si lo desea con todas sus fuerzas e (importante) trabaja mucho, mete muchas horas y esfuerzo, lo hará. Hay muchísimos casos de personas que han empezado adolescentes e incluso adultos y posteriormente trabajan de ello.
Es decir, si el tren de los estudios musicales pasa en tu infancia, no has perdido ninguna oportunidad, porque nunca es tarde. Hace algo más de un año, os contaba en un post: La historia de Andrés.
Nunca es tarde, nunca es pronto, siempre es buen momento si la persona lo desea.





