Los nódulos son unas callosidades benignas que se forman en las cuerdas vocales por un mal uso, o por mucho uso de la voz. Es un problema común en cantantes, actores o profesores, pero de un tiempo a esta parte cada vez mayor número de niños y niñas presentan este problema. Si el problema que los produce se prolonga en el tiempo, los callos se hacen cada vez más grandes, agravando el problema.
La aparición de nódulos puede acarrear problemas vocales para toda la vida, imposibilitando el uso de la voz y por tanto dificultando la ejecución de diversas profesiones. La voz también es una seña de identidad de cada persona. No debemos pasar por alto el problema.
¿Cómo puedo darme cuenta de que mi hijo tiene nódulos en la garganta?
– Suele ponerse afónico a menudo
– Presenta una voz más grave de lo que corresponde a su edad
– Presenta un registro corto cuando entona
– Le duele el cuello frecuentemente
– Su voz se entrecorta
– Su voz suena con mucho aire
¿Qué debo hacer en caso de que sospeche que los puede tener?
Acudir a un otorrinolaringólogo que con una sencilla prueba detectará si hay nódulos en las cuerdas vocales.
Si los hay, probablemente os derive a un foniatra o logopeda que les ayude a reeducar el uso de la voz y de la respiración. Lo hacen mediante juegos que ellos pueden y deben repetir en casa.
Si los nódulos fuesen ya muy grandes, se podrían extirpar con cirugía.
*Cualquier tratamiento debe ser bajo supervisión médica.
¿Qué debo hacer para evitar su aparición?
– Trabajar la respiración conscientemente. Este tema parece complicado con niños pequeños, pero podéis hacerlo desde que son bien pequeñitos. Cogerán la rutina y no será tan extraño. Es importante realizar respiraciones de calidad, llenando bien los pulmones (evitar la respiración clavicular, que es antinatural)
– Tratar de hablarles de forma amable. Nosotros somos el espejo en el que se miran. Nuestras palabras no sirven de nada sin nuestros actos, que es lo que imitarán. Por lo que hablemos con calma, tranquilidad, respeto, voz suave y amable.
– No gritar. Establecer costumbres como no hablarse de una habitación a otra de la casa. El que quiera hablar con otro, deberá ir hasta donde se encuentra, o esperar a que el otro venga donde está él, por ejemplo.
– Cuidar el volumen de la televisión, la música en el coche, etc. Un volumen alto siempre invita a gritar. El volumen se debe poner en el punto en el que tenemos que hacer un pelín de esfuerzo para escuchar.
– Los niños no deben usar cascos para escuchar música. Esto también hace que su volumen de voz vaya aumentando.
– Si cantamos con ellos, prestar atención a la tesitura de la voz. Si vemos que les queda demasiado agudo o grave, mejor modificar y hacerlo en una tesitura cómoda para ellos para que no fuercen.
¿Y qué pasa con los referentes externos?
– Cuidar la calidad de sus referentes en dibujos animados. ¿Os habéis fijado cómo hablan/cantan los personajes de dibujos animados que tanto les gustan? Muchas veces a gritos, con voces rotas, desagradables, demasiado graves, o demasiado chillonas. Esto es muy importante porque aprenden a cantar/hablar de esa manera.
– ¿Cómo están ustedeeeeeeeeeeeeeeeeessssssssssss? Antes eran los payasos de la tele, pero ahora son los muñecos que van de gira, o los animadores de la minidisco, hasta los pajes de los Reyes Magos… Da igual, pero no sé por qué, todo el mundo se empeña en que los niños tienen que gritar para demostrar que están felices. Por favor, desterremos el “más fuerte que no os oigoooooooooooo”.
– Los lugares a los que vamos como cafeterías, tiendas, espectáculos… deben respetar un volumen amable para todos los públicos. Si no es así, saca a tus hijos de allí, les harás un gran favor; no es lugar para ellos.
Debemos enseñar a los niños y niñas que su cuerpo es muy importante y que deben cuidarlo y respetarlo. Al igual que hacer deporte o tener una alimentación sana, tener relaciones positivas u otras cosas, el cuidado de la voz es muy importante y deben (debemos) tenerlo presente. Es un arma poderosa, es un instrumento musical, es nuestra carta de presentación, y un sinfín de cosas más.





