Cantar es importante. Sí, sí. Muy importante. En general para todos.
Recuerdo en los últimos años de vida de mi abuela, a la cual le acompañó la dura enfermedad del olvido, cómo su mirada cada vez era más apagada, más ausente. Sin embargo, me viene mucho a la cabeza una situación en la que yo me sentía reconfortada, en plan “en este momento no está sufriendo, ahora está bien”. Cuando yo llegaba a casa, algunos días, al entrar a buscarla, la veía al fondo de la cocina, haciendo punto, canturreando alguna de sus canciones de antaño. Ahí no me cabía duda de que estaba tranquila, en paz. Y yo respiraba hondo.
Y es que, ¿qué persona que está mal se pone a cantar? No lo pide el cuerpo. En cambio, cuando estamos de buen humor, canturreamos mientras planchamos, mientras nos duchamos, cantamos con los amigos, con nuestros niños…
Veamos los beneficios que tiene cantar a los bebés y a los niños:
1. Aporta felicidad
Pues eso. Una persona que canta, es una persona feliz. Y no me refiero a cantar bien. Bien de gorgoritos y demás, no no. Cantar es algo que podemos hacer todos, y que a todos nos divierte.
2. Nos ayuda a comunicarnos con ellos y a ellos a expresarse.
Cantar es una forma de expresión. No violenta, pero directa. A veces es una forma de expresión para con los demás, pero muchas veces lo es para con nosotros mismos.
Recuerdo una anécdota de alguien (no recuerdo quién) que cuando estaba con demasiada energía, se metía a la ducha, se ponía el agua muy fría, y aprovechaba para soltar energía. En vez de gritando, cantando, pero con la temperatura del agua los gorgoritos siempre salían de lo más agudos. O como muchas personas, que después de un día de mucho estrés, se meten al coche de vuelta a casa, y se ponen la música a tope para cantar a grito pelado.
3. Nos ayuda a captar su atención
Seguramente los que tenéis niños pequeños alrededor viviréis a menudo esto: Muchas veces somos incapaces de que nos hagan caso, porque están absortos en sus cosas, o porque simplemente están en esa “maravillosa” (e importante) fase del “todo es no”. Si comenzamos a cantar, de pronto ellos giran su cabeza, sienten interés, prestan atención.
4. Nos ayuda a calmarles
Cuando tenemos un bebé muy pequeño al que es muy difícil consolar y nuestras palabras no alcanzan su entendimiento, si le cantamos, poco a poco va relajándose y dejándose llevar por nuestra voz entonada.
5. Nos ayuda a empatizar con sus emociones y de esa forma se sienten escuchados
¿Habéis probado a calmar a un bebé cantando la melodía de su llanto? No se trata ni muchísimo menos de una burla, sino todo lo contrario. Consiste en empatizar con ellos, que sepan que estamos con ellos, que les comprendemos y que compartimos su malestar. Una vez entonamos su “mantra”, poco a poco el llanto va disminuyendo y conseguimos calmar su intranquilidad.
6. Previene el aburrimiento y nos da momentos de juego en familia
Cuando vamos en el coche (los niños y no tan niños) en un viaje largo y alguien propone cantar canciones, hacer juegos musicales, o cantar el típico canon de Frére Jacques, el viaje se hace más corto (Frere Jacques marcó mis viajes en coche de infancia, tanto como tener que ir siempre en el asiento del medio).
7. Nos ayuda con las rutinas
Cantar para establecer las rutinas del día a día puede ser una grandísima idea. Tener la canción del baño, del cambio de pañal, de ir a comer, de recoger los juguetes, o de lavarse los dientes es un recurso buenísimo para que ellos vayan entendiendo los “compartimentos del tiempo”. Además si son actividades que les cuesta hacer, con una canción resulta mucho más fácil romper el hielo.
8. Podemos echar mano de las canciones populares
Si lo nuestro no es inventarnos canciones, entonces podemos recurrir a las canciones populares. Eso sí, mejor desechar las que ya no sirven (hay muchas con contenido violento y también sexista). Pero hay muchas otras súper válidas. Lo que tienen de positivo es que normalmente tienen melodías muy sencillas de entonar, por lo que son fáciles de aprender, y atractivas para los más pequeños. Además, normalmente suelen estar basadas en una serie de intervalos melódicos que son los que los niños adquieren de forma natural en sus primeros canturreos (que surgen de manera espontánea durante el juego, sin ser ellos conscientes).
Los niños a los que les han cantado desarrollan mayor empatía, oído, sensibilidad, conexión, y además mejores habilidades musicales.
Cantar nos hace fluir, ser más libres, conectar, hace volar nuestro lado artístico y además ¡es gratis!
Y a ti, ¿te sale la vena cantarina con los niños?






Muy chulo el post!! En casa cantamos mucho, y les encanta… Y bailan!!
¡¡Es genial cantar!! ¡Saca los demonios fuera!